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martes, 1 de junio de 2010

Despertar del "yo"- vigilia-pesadilla


Errante por el mundo...
Cuando Sri Bhagavan habla del autoconocimiento, jnana, del conocimiento verdadero de uno mismo, nos dice que es “como despertar del sueño de haber estado vagando errante por el mundo”.
Todos conocemos el alivio que supone despertar de una pesadilla. Uno despierta y comprende que era sólo un sueño, en realidad, no estaba pasando nada. La dificultad reside en aplicar este mismo despertar en relación a la vigilia.
Y podríamos incluso parafrasear diciendo es como despertar del hecho de haber creído ser “yo”. Este sentido de ser individual, de ser una persona que existe tanto en la vigilia como en el sueño con sueños, pero que no está en el sueño profundo. Es como despertar de este “yo”, de haber estado creyendo serlo. Como despertar de un embrujo en el cual hemos creído ser este personaje individual, este “yo” que se afana, que cree tener instintos, que sufre. Sri Bhagavan es muy claro, es como despertar de él, de este “yo” impostor cuyo efecto es como una pesadilla, la pesadilla de la vigilia. Así como hay la pesadilla en el sueño con sueños y termina al despertar, está la pesadilla de la vigilia que aparentemente no tiene despertar.
Entonces, Sri Bhagavan dice una y otra vez, que pongamos la atención en “yo”, este sentido de ser “yo” individual, este sentido de ser “yo” una persona. Este sentido de ser “yo” es la raíz de todo pensamiento, de toda inclinación, de toda propensión, en una palabra, es la raíz de la pesadilla de la vigilia.
Es despertar de la creencia ciega de que somos alguien metido en un cuerpo, metido en un mundo. Es despertar del “yo”. No el despertar del ego, sino despertarse de él. Cuando uno se despierta de una pesadilla comprende que ahí no hay nada, cuando uno se despierta del ego comprende que no hay ningún ego.
La vigilia, el sueño con sueños y el ego son lo mismo. Sólo bajo nuestra apreciación inexacta pensamos que son diferentes, que por un lado estoy “yo” y por otro lado lo que experimento. Pero no, aparecen los dos al mismo tiempo, y desaparecen juntos también.
Al no estar despiertos al Ser e identificarLo con el cuerpo, la vigilia se convierte en eso, en un vagar errante y, sobre todo, es muy aflictiva. Y es difícil darse cuenta de lo aflictiva que es, hasta que por la Gracia uno tiene un vislumbre, o se da cuenta y, verdaderamente despierta del ego. Entonces uno se da cuenta hasta qué punto es aflictivo, hasta qué punto es una desgracia incalculable. Incluso aunque el cuerpo esté sano y todo vaya aparentemente bien. Porque la mente no está sana nunca, siempre quiere más y no tiene fin, no hay descanso, no hay paz.
Hasta tal punto el ego es fraudulento que nos hace pensar que las obras son nuestras. Nos hace enorgullecer de las obras que parecen ser un beneficio para los supuestos otros, o para nosotros mismos. Y, por el contrario, si hay pensamientos u obras malas nos hace sentir abrumados y completamente desasosegados. Y esa es su disciplina o tortura, no para de hacerlo. Es claro que si uno despierta de eso es un gran alivio.
Tenemos un indicio, una prueba clara de ello en el sueño profundo. En el sueño profundo no hay un vagar errantes, ni el que vaga errante tampoco, no hay ego. Y es una experiencia común de todos. Pues a eso se refiere Sri Bhagavan, despertar, es como en el sueño profundo pero despierto. Entonces, sólo volviendo la atención hacia el propio Ser de uno, con persistencia, con insistencia, con asiduidad, sin desmayo…  todo irá bien.
Charla de Pedro Rodea.(Ativarnashramî)

Las gotas de lluvia derramadas por las nubes, surgidas del mar, no pueden reposar hasta que alcancen de nuevo, a pesar de todo obstáculo, su casa, el océano. El alma incorporada que procede de ti puede, por diversos caminos autoelegidos, vagar errante por un tiempo, pero no puede reposar hasta que se reúne contigo, la Fuente. Un pájaro puede revolotear aquí y allí pero no puede permanecer en el cielo. Debe volver por el mismo camino para encontrar, finalmente, solo en la tierra su lugar de reposo. Así también, el alma debe volver a ti,  y fundirse de nuevo en ti solo, océano de felicidad. Extraído de "Arunachala Ashtakam

http://yogayestudiostradicionales.blogspot.com/

5 comentarios:

mária dijo...

"Así tambien el alma debe volver a tí, y fundirse de nuevo en tí sólo". Solo así creo que se puede ver la belleza de la vida en todo.
Abrazos Graciela

Ricardo Miñana dijo...

Muy reflexivos tus bellos textos
Graciela, en la vida a veces necesitamos encontrarnos con nosotros mismos,
gracias por compartir.
un placer leerte.
feliz semana.

QUEOQUINA dijo...

Graciela, Bhagavad, es en lo personal el principal maestro por el que me guío en este aprendizaje, gracias por todo este post y por tus visitas. Seguir en la atención continua del "yo" para la disolución del ego, un abrazo.

Dayana dijo...

Es despertar del “yo”. No el despertar del ego, sino despertarse de él. Cuando uno se despierta de una pesadilla comprende que ahí no hay nada, cuando uno se despierta del ego comprende que no hay ningún ego.

Magnifico!!...da para mucha reflexión.Abrazos

Graciela dijo...

Gracias a todos. La idea es la reflexión para poder conocernos y comprendernos mas...
Abrazos

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