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martes, 11 de octubre de 2011

Abrazo!!

 Uno abraza a otros como abraza la vida. 
Uno abraza la vida como se abraza.¿Te abrazas? ¿Te aprecias, te conoces? Si no nos conocemos,  no conocemos nuestras necesidades reales, no cuidamos de nosotros, no nos nutrimos. Si desconocemos nuestras necesidades reales empleamos nuestro tiempo y nuestra energía, procurando satisfacer necesidades falsas, necesidades que parten del no ser, que tienen que ver con programaciones, deseos de otros, reclamos surgidos desde la coraza del carácter. Así nos alejamos del corazón, de la autenticidad, de la unicidad, de la realización. Si no nos abrazamos y abrazamos la vida es porque no hubo alguien en nuestro origen que nos abrazara desde el alma, con frecuencia, con amor. Y está bien, si lo admitimos, si lo tomamos como punto de partida, está bien. No es necesario renunciar, no es inteligente seguir huyendo, no es constructivo negar las carencias. El primer movimiento para recibir ayuda real es creer que otra vida es posible, que otro mundo es posible. El segundo movimiento es elegirlo, vencer las falsas creencias de no merecerlo, abrirse. Abrazar es estar abierto. Abrazar es dejarse abrazar . Es vincularse desde dentro y dejarse conmover. Es dejarse tocar, no con la piel sino con el corazón y los sueños, no en la piel sino en el corazón y el alma. Si te dejas tocar por el alma, el alma está en ti, su fuego nutre tu corazón y canta a cada una de tus células. Tu calor enciende a aquellos que miras, que tocas, que abrazas. Tu ejemplo inspira. Tu compañía nutre. Tu presencia acompaña. Tu sonrisa ilumina. Tu alegría contagia. Si te abrazas, si te quieres, si te reconoces, abrazas lo que te conviene, lo que te construye. Abrazar la verdad nos libera. Abrazar la responsabilidad nos madura. Abrazar el esfuerzo nos lleva a la fortaleza y la eficacia. Abrazar la sinceridad, la empatía y la apertura nos lleva a la amistad. Abrazar la inofensividad, la responsabilidad, la reciprocidad y la entrega lleva al amor. Abrazar el amor nos protege del falso amor, ese que siendo dependencia, apego, idealización nos niega, nos debilita y nos empobrece. Abrazar el amor es abrazar a un tiempo la valentía y la bondad ya que el amor no teme, el amor salvaguarda lo justo, lo noble, lo bueno. Abrazar el amor es ser testigo de Dios, mensajero de Dios, discípulo de Dios y serlo en el silencio magno del ejemplo. Actuar en consecuencia Si el contacto, el abrazo y el soporte afectivo prolongan la vida en caso de metástasis, si tienen un poder analgésico incluso para dolores severos, si mejoran el sistema inmunológico, si nos hacen sentir bien, más seguros, más queridos, más valiosos, más conectados a la vida ¿ que estamos esperando? Podríamos hoy dejar de poner tanto énfasis en las cremas, las dietas, la ropa, los gimnasios, el dinero y tantas otras cosas y regresar a la verdad esencial, nos necesitamos. Necesitamos los unos de los otros. Expresar afecto, abrazar, dar, estar disponible, ser cordial, ser cálido es esencial para sanar la vida. Podemos aumentar ingresar al ritual sagrado del abrazo de muchas formas. Podemos incorporarlos a los grupos de meditación (nosotros lo hemos hecho y todos lo disfrutamos de gran forma), a nuestros grupos de yoga. Podemos abrazar a los amigos con sólo pasar la barrera de los dos besos protocolarios un poquito más allá, ellos pronto tendrán la iniciativa. Hemos de abrazar mucho a nuestros hijos y acariciar a nuestras mascotas, los más pequeños siempre se nutren de nuestro amor, lo necesitan. Podemos contagiarnos unos a otros de las ganas de abrazar y ser abrazado, podemos fluir, experimentar, abrirnos, descubrirnos y sanarnos. No aceptemos médicos distantes, no nos conformemos con profesores indiferentes, no permanezcamos en matrimonios inhabitados, abracemos la vida y elijamos gente que abrace la vida. El mundo es nuestro mundo, nuestra construcción. 

Isabella Di Carlo Psicóloga Transpersonal y Escritora. 
Autora de VALORES QUE CURAN Editorial Anahata.

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