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miércoles, 27 de enero de 2010

Código Isaías-ADN y Emociones


A continuación un estracto de un libro (“Awakenning to Zero Point”) de Gregg Braden, un científico empeñado en unir la Ciencia con la Espiritualidad.

El descubrimiento del Gran Código Isaías en las cuevas del Mar Muerto en 1946 ha revelado claves sobre nuestro papel en la creación. Entre estas claves se encuentran las instrucciones de un modelo “perdido” de orar que la Ciencia Cuántica moderna sugiere que tiene el poder de sanar nuestros cuerpos, traer paz duradera a nuestro mundo y, quizá, prevenir las grandes tragedias que podría enfrentar la Humanidad.

Los Esenios nos recuerdan que cada oración ya ha sido contestada. Cualquier resultado que podamos imaginar y cada posibilidad que seamos capaces de concebir, es un aspecto de la creación que ya ha sido creado y existe en el presente como un estado “dormido” de posibilidad. Desde esta perspectiva, nuestra oración basada en los sentimientos deja de ser “algo por lograr” y se convierte en “acceder” al resultado deseado que ya está creado.
¿A qué están conectadas las partículas de luz? Gregg Braden dice que estamos impelidos a aceptar la posibilidad de que existe un NUEVO campo de energía, y que el ADN se está comunicando con los fotones por medio de este campo.
Tras la realización de un experimento en el que se observa que el ADN aislado de una persona reacciona al instante a los estímulos y vivencias de la persona a la cuál se le ha extraído, Gregg Braden dice que esto significa que las células vivas se reconocen por una forma de energía no reconocida con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Esta no es una forma de energía localizada, es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo.
En otro experimento, se observa que el ADN cambia de forma de acuerdo a los sentimientos de los investigadores.
1. Cuando los investigadores sintieron gratitud, amor y aprecio, al ADN respondió RELAJÁNDOSE y sus filamentos estirándose. El ADN se hizo más largo.
2. Cuando los investigadores sintieron rabia, miedo o estrés, el ADN respondió APRETÁNDOSE. Se hizo más corto y APAGÓ muchos de los códigos. Los códigos del ADN se conectaron de nuevo cuando los investigadores tuvieron sentimientos de amor, alegría, gratitud y aprecio.
Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo, fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una RED TEJIDA ESTRECHAMENTE que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra VIBRACIÓN.


En 1947, el doctor Hans Jenny desarrolló una nueva ciencia para investigar la relación entre la vibración y la forma.' Mediante sus estudios, el doctor Jenny demostró que la vibración producía geometría. El doctor Jenny produjo una sorprendente variedad de dibujos geométricos, desde algunos muy complejos hasta otros muy simples, en materiales como agua; aceite, grafito y azufre en polvo. Cada dibujo era sencillamente la forma visible de una fuerza invisible.
La vibración crea una forma previsible en la sustancia en la que es proyectada. Pensamiento, sentimiento y emoción son vibraciones que crean un trastorno sobre la materia en la que son proyectados.
La clave para elegir un resultado entre los muchos posibles reside en nuestra habilidad para sentir que nuestra elección ya está sucediendo, vivir como si el fruto de nuestra plegaria ya estuviera en camino.
Si Pensamiento, Sentimiento y Emoción no están alineados, no hay unión; por lo tanto, si cada patrón se mueve en una dirección distinta, el resultado es una dispersión de la energía. Si, en cambio, los patrones de nuestra oración se centran en la unión, ¿cómo puede el «material» de la creación no responder a nuestra plegaria?

«...Cualquiera que dijere a este monte: quítate de ahí y échate al mar, no vacilando en su corazón sino creyendo que cuanto dijere se ha de hacer, así se hará» (Marcos 11,23).
La clave para que la oración sea eficaz es la unión del pensamiento, del sentimiento y de la emoción.
Dice Gregg Braden que algunos de "nuestros científicos" están preocupados porque el magnetismo de la Tierra está disminuyendo drástica y rápidamente, e incluso han especulado ya en secreto de un posible cambio de polos magnéticos del planeta previsto justamente para el año en que termina el calendario maya, y las profecías hopis señalan como el principio de un nuevo comienzo: el 2012.
Dice que entre mayor sea el magnetismo, mayor es el tiempo que pasa para que lo que pensamos y sentimos, se manifieste en nuestro mundo. Por consiguiente, entre menor sea el magnetismo, menor será el tiempo en que nos encontremos con la manifestación de nuestros deseos, o nos estrellemos con la manifestación de nuestros miedos.
Hemos visto que, genéticamente, nuestro ADN cambia con las frecuencias que producen nuestros sentimientos, y cómo es que las frecuencias energéticas más altas, que son las del Amor, impactan el ambiente de una forma material produciendo cambios no sólo en nuestro ADN , sino en el ambiente que nos rodea.
Por tanto, Entre más Amor dejemos fluir por nuestros cuerpos, más adaptados estaremos para afrontar lo que sea que pueda pasar en el 2012 y para conducir a nuestro planeta, mediante nuestros pensamientos positivos en conjunto, hacia el mejor futuro posible.






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