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lunes, 10 de mayo de 2010

Amo a los hombres y les canto



AMO A LOS HOMBRES Y LES CANTO

Amo a los hombres
y les canto.
Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos
en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos
diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de
madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben
hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen
el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados hombres de negocios que
han convertido su hombría en una sanguinaria máquina de sumar
y han dejado
los pensamientos más profundos, los sentimientos más nobles
por cálculos y
métodos de explotación.
Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos
desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial
importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila
bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para
nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos
olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la
comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se
atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es
más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde
todo el misterio se resuelve en espuma...
Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y
forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a
ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para
siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal
pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa
tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de
un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por
ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre
esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y
me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al
viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a
mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos
que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la
importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia,
la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto
unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo
que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las
mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que
reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol
para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con
optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la
vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos
espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para
siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un
Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha
incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la
Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva
mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado,
tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los
terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo
lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres
nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes...
Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!

Gioconda Belli, nacida en Managua, Nicaragua, el 9 de diciembre de 1948

8 comentarios:

Angeles dijo...

Exquisita Gioconda Belli, este canto de Amor es un grito lleno de esperanza, un llamado a la verdad, a la vida que está ahí afuera esperándonos con los brazos abierto.
Precioso y Preciso!
Amor y Gratitud para cada día.
Besos:)

Yamuna dijo...

Es cierto Gioconda Belli, tiene la habilidad de profundizar en nosotras y descubrir sensaciones y sentimientos que a veces incluso estaban dormidos.
Bella poesía, muy bella, gracias.
Muchos besos.

mária dijo...

Bellísimo Graciela. Tenemos que agradecer tener tantas cosas para amar, para amarnos.
Besos

Amelia dijo...

Bellísimo, el poema.

Graciela dijo...

Gracias Angeles, yamuna, Mária, Amelia..Las envuelvo a todas en un abrazo de pájaros y poemas...las envuelvo con el amor que me habita...

Adriana Alba dijo...

La Belli, que Divina, en su más amplio sentido de la palabra!

Brillante, me encantó!

Abrazos Graciela.

Graciela dijo...

Gracias adriana!, me alegro que te haya gustado.
Abrazo y bendiciones

TIHADA dijo...

BELLÍSIMO GRACIELA! QUE FUERZA CONTAGIOSA, QUE GANAS DE AMAR Y DE VIVIR, DE SALIR A CANTAR Y BAILAR!
GRACIAS POR COMPARTIRLO!
ABRAZOS!!!

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