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jueves, 7 de noviembre de 2013

Aprender a Soltar




El camino mas fácil para vivir
En este momento eres un esclavo. Quizás crees que eres libre, pero eres un esclavo de tus memorias y tus programas, porque ellos te dicen qué es bueno y qué es malo, qué es correcto y qué es incorrecto. El intelecto rotula todo, pero no existe lo correcto o incorrecto. La mente cree que sabe, pero no sabe nada.

Nos hemos arraigado tanto en la creencia de que el propósito del intelecto es almacenar y comprender información, que basamos nuestro sentido de la identidad en esa idea. De esta forma, nuestro intelecto intenta convertirse en algo que no es y siempre nos presiona para que seamos algo que no estamos destinados a ser.
Los pensamientos son extremadamente poderosos, y, por desgracia, la mayor parte del tiempo son contaminados por nuestras creencias, emociones y apegos. No pensamos sobre una pizarra en blanco, sin preconceptos, tendencias, temores o juicios de valor. Todo aquello en lo que pensamos está basado en nuestras memorias, nuestros programas.
Nosotros mismos somos quiénes complicamos nuestra existencia. Somos los que pensamos que sabemos qué es bueno para nosotros y hacemos listas. ¿Para quién hacemos esas listas? En realidad hacemos listas para el Creador, que nos conoce mejor que nadie y sabe qué es lo que necesitamos y cuándo lo necesitamos. Somos, en verdad, muy arrogantes.

Creemos que sabemos cuándo y de qué forma deberían suceder las cosas. Luego, nos enfadamos y cerramos nuestros corazones cuando la realidad no se ajusta a nuestras expectativas, y al hacerlo, somos completamente incapaces de ver la maravilla de la vida y sentirnos agradecidos de tener la oportunidad de ser parte de ella.

Al olvidarnos de quiénes somos y del poder que tenemos, permitimos que nuestras memorias tomen decisiones por nosotros, que nos controlen y que nos hagan creer que ¡nosotros sabemos más! Perdimos de vista nuestra fuente pura y directa y, por lo tanto, perdimos nuestra verdadera identidad.
 
 Debemos aprender a renunciar a estos pensamientos controlados por nuestras memorias, que aparecen como juicios de valor, opiniones, expectativas y creencias, para poder ser uno con la bondad del Universo de Dios.
Mabel Katz

2 comentarios:

Carlos dijo...

Hola Graciela, no hay mucho que comentar ante lo evidente... Sí agradecer estos espacios de enseñanza y reflexión. Oasis en el caminar.

Gracias. Un abrazo.

GRACIELA dijo...

Hola Carlos, siendo auténticos el camino es mas fácil.
Gracias Carlos!
Un Abrazo.

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